AUTORA :Maribel Yanque Idme
Se trata de robos y/o hurtos realizados
en iglesias, conventos, monasterios
y lugares de culto en general.
Este tipo de robo es un problema
particularmente grave al interior de
nuestro país, donde las iglesias son
despojadas de todo lo que constituye
su legado espiritual y religioso.
Cuando la religión católica se introdujo
en el Perú, los pueblos indígenas
tomaron las nuevas creencias
e imágenes y las adecuaron a sus
propios rituales. Así, por ejemplo,
la veneración actual del Señor de los
Milagros tiene parte de sus raíces en
el ídolo prehispánico de Pachacamac;
ambas imágenes están vinculadas
por la creencia de una protección
divina contra los sismos.
Las iglesias coloniales, los objetos
y bienes culturales que contienen,
significan un campo de estudio muy
importante para los investigadores,
ya que no sólo estudian lo más obvio
(quién pintó o esculpió determinadas
figuras, cuándo y cómo las crearon,
qué representan, etc.), sino también
la larga relación que existe entre los
pueblos y la religión, la forma en que
evolucionaron y se desarrollaron sus
creencias y cómo se integra todo esto
a la vida de los actuales pobladores.
Los pueblos, además, mantienen un
vínculo muy estrecho con sus imágenes.
Durante decenas y, a menudo,
centenares de años éstas han presidido
momentos muy importantes de
sus vidas: están presentes en bautizos,
comuniones, confirmaciones,
matrimonios, misas de difuntos. Los
abuelos, sus padres y sus antepasados
han orado ante ellas, han pedido
favores y ofrecido retribuciones en
agradecimiento.
Por lo tanto, el ladrón sacrílego no
comete un simple robo o hurto: comete
una grave falta contra la espiritualidad
y la moral del pueblo.
¿Cómo prevenir los robos sacrílegos?
• Es conveniente identificar todos los lugares en la iglesia (armarios, depósitos, confesionarios, por ejemplo) donde pueda esconderse una persona y mantenerlos cerra - dos con candado o llave, si es po - sible. Hacer una lista de cada uno de estos lugares y, al momento de cerrar la iglesia, comprobar que se encuentren vacíos
• Hacer “inventarios visuales” de emergencia: tomar fotografías o un video de los cuadros, esculturas, retablos y objetos de culto. Si es posible, en el momento de tomar las fotografías o el video, colocar al lado del objeto una unidad de referencia para calcular las dimensiones (puede ser una cajita de fósforos, o una regla, para objetos pequeños, o un metro de madera en el caso de los más grandes).
• Formar comités parroquiales y solicitar a los feligreses que notifiquen inmediatamente de la presencia de extraños con comportamientos sospechosos.
• Cuando se produce un robo y/o hurto, el párroco o el encargado de la iglesia debe sentar la denuncia inmediatamente ante la Policía Nacional y notificar sobre el hecho al Ministerio de Cultura y a otras autoridades.
https://www.cultura.gob.pe/sites/default/files/paginternas/tablaarchivos/04/2manualdehuaqueros.pdf

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